Rediseño integral de la identidad visual de Cronopios, programa de radio y streaming.
El proyecto propone actualizar su universo gráfico y trasladarlo a un sistema visual pensado para un medio que sucede en tiempo real: una identidad capaz de convivir con conductores, fotografías, nombres, contenidos, música y movimiento sin depender de una composición fija.
La nueva dirección visual toma como punto de partida el imaginario de los cronopios de Julio Cortázar —su sensibilidad, espontaneidad y particular relación con lo cotidiano— para construir un lenguaje contemporáneo, argentino y reconocible, alejado de representaciones literales o fantásticas.
El desafío
Rediseño integral de la identidad visual de Cronopios, programa de radio y streaming.
El proyecto propone actualizar su universo gráfico y trasladarlo a un sistema visual pensado para un medio que sucede en tiempo real: una identidad capaz de convivir con conductores, fotografías, nombres, contenidos, música y movimiento sin depender de una composición fija.
La nueva dirección visual toma como punto de partida el imaginario de los cronopios de Julio Cortázar —su sensibilidad, espontaneidad y particular relación con lo cotidiano— para construir un lenguaje contemporáneo, argentino y reconocible, alejado de representaciones literales o fantásticas.
La respuesta
La nueva identidad se construyó a partir de tipografía, composición, fotografía y movimiento.
El sistema gráfico adopta una lógica deliberadamente inquieta: las letras pueden separarse, desplazarse y adquirir ritmos independientes; los elementos aparecen y desaparecen siguiendo la música; las composiciones cambian de escala y posición para generar una sensación de espontaneidad controlada.
El motion design se convirtió así en parte estructural de la identidad. La apertura audiovisual funciona como su manifestación principal y establece las reglas que luego permiten incorporar nombres y fotografías de los conductores, placas y otros contenidos del programa sin abandonar el mismo universo visual.
En lugar de ilustrar literalmente a un cronopio, la identidad intenta comportarse como uno: sensible, imprevisible, cotidiana y ligeramente fuera de lugar.
El resultado es un rediseño pensado específicamente para un formato híbrido de radio + streaming, donde la identidad deja de ser una marca estática y pasa a actuar como un lenguaje audiovisual capaz de acompañar el ritmo del programa.